La OPS brindó cooperación técnica sostenida a la Autoridad Nacional de Regulación Sanitaria de Nicaragua, mediante la elaboración conjunta de un plan de desarrollo institucional que permitió abordar brechas críticas en el marco regulatorio. Este proceso incluyó la actualización de regulaciones, el fortalecimiento de capacidades técnicas y administrativas, y la estandarización de procedimientos para la evaluación, autorización y vigilancia de medicamentos, vacunas y otras tecnologías sanitarias. La asistencia técnica incorporó una evaluación asistida que sirvió de base para mejoras continuas y preparó al país para avanzar en la aplicación de la herramienta mundial para la evaluación de los sistemas regulatorios nacionales (GBT, por su sigla en inglés)
Como resultado, Nicaragua esta avanzado para alcanzar un nivel 3 de madurez regulatoria. Este fortalecimiento es particularmente importante debido a que el país es productor de una vacuna precalificada por la OMS. En términos de impacto, la mejora de la función regulatoria contribuye al establecimiento de sistemas de salud más resilientes, una mejor protección de la población frente a productos inseguros o ineficaces, y una mayor sostenibilidad de las políticas de acceso a las tecnologías sanitarias.