Gracias a la cooperación técnica sostenida de la OPS, Bahamas terminó de elaborar e introdujo el plan nacional de adaptación en materia de salud a fines del 2024, lo que estableció un marco congruente para integrar las cuestiones ambientales, como el cambio climático, en la planificación y la toma de decisiones en materia de salud a nivel nacional.
La OPS brindó apoyo a un proceso impulsado a nivel nacional que combinaba orientación técnica, capacitación específica y coordinación institucional para garantizar que los riesgos para la salud relacionados con el clima se evaluaran y abordaran de manera sistemática en el marco más amplio del plan nacional. En este plan nacional se definen claramente las áreas prioritarias, los objetivos y las medidas para gestionar los riesgos de salud relacionados con el clima, lo que fortalece la congruencia entre las agendas de salud, el clima y el desarrollo. La OPS continuó brindando apoyo a la creación de capacidades brindando capacitación para la elaboración de capítulos completos en materia de salud dentro de los planes nacionales de adaptación, y aportando recursos técnicos y financieros para la elaboración de notas conceptuales destinadas al financiamiento en relación con el cambio climático, con la colaboración del Centro sobre Cambio Climático de la Comunidad del Caribe. Estas iniciativas mejoraron la capacidad nacional para movilizar recursos y traducir las prioridades estratégicas en inversiones viables.
En cuanto al plan nacional de adaptación, la OPS brindó apoyo a las prioridades iniciales para la ejecución, centradas en fortalecer la generación de datos y los sistemas de alerta temprana para la detección de enfermedades sensibles al clima, reforzar las capacidades del personal de salud y promover la transición de los centros de salud hacia modelos con emisiones de carbono bajas y resilientes al clima. El apoyo también contempló los trabajos preparativos para la planificación de inversiones relacionadas con el clima y centradas en la salud.
Estos logros fortalecen la gobernanza y la resiliencia al integrar las cuestiones climáticas en la planificación de los sistemas de salud, mejorar la capacidad institucional y dotar al sector de la salud de los medios necesarios para anticiparse a los riesgos relacionados con el clima que afectan a la salud de la población, adaptarse a ellos y mitigarlos a medio plazo.