La OPS contribuyó de manera decisiva en el fortalecimiento de la gobernanza comunitaria en la salud mediante el apoyo a la conformación y el fortalecimiento de comisiones comunitarias de salud, integradas en los planes locales de reducción de la mortalidad materna. En coordinación con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social y las autoridades municipales, la cooperación técnica promovió la articulación efectiva entre los servicios de salud materna y las comunidades, e integró al liderazgo local, las parteras tradicionales y otros actores sociales desde un enfoque intercultural y de derechos humanos.
Este proceso permitió consolidar mecanismos de vigilancia comunitaria de las muertes maternas y los casos de morbilidad materna extrema, mejorar la referencia oportuna y reforzar la corresponsabilidad social en la protección de la vida de las mujeres. Asimismo, contribuye a reducir las brechas en el acceso en los territorios rurales e indígenas, al acercar al nivel local la respuesta en materia de salud y fortalecer la acción colectiva.
Al integrar la participación comunitaria en la planificación y realización de intervenciones, se crean condiciones más sostenibles para reducir la mortalidad materna y mejorar los resultados de salud materna y neonatal, lo que tiene efectos positivos en el logro de la meta de salud para todas las personas y en la confianza de la población en el sistema de salud.