En el bienio 2024-2025, la OPS fortaleció la capacidad de Haití para detectar y responder a las amenazas para la salud pública en los grupos poblacionales desplazados internamente en los departamentos de Artibonite y Centro, zonas gravemente afectadas por la inseguridad y bajo el control parcial de pandillas.
En colaboración con asociados clave, la OPS prestó apoyo para la creación de un sistema de vigilancia activa de enfermedades con potencial epidémico, como el cólera y la COVID-19, en todos los campamentos de personas desplazadas internas de las zonas específicas. Este apoyo contempló el despliegue de agentes de vigilancia y trabajadores de salud comunitarios debidamente capacitados y equipados, lo que permitió la detección sistemática de casos, la notificación y la alerta temprana en entornos con acceso limitado a los servicios de salud habituales. Estas medidas mejoraron la detección temprana y la respuesta rápida ante los brotes en los grupos poblacionales más vulnerables, lo que permitió la reducción del riesgo de transmisión descontrolada en contextos de desplazamiento.
Al mismo tiempo, la OPS contribuyó a garantizar la continuidad de la atención de salud de urgencia mediante el suministro de medicamentos e insumos médicos esenciales a tres centros de salud (dos en Centro y uno en Artibonite), que operaban en condiciones de seguridad cada vez más inestables. Este apoyo permitió seguir atendiendo urgencias médicas graves, como traumatismos por armas de fuego y las complicaciones obstétricas, a pesar de las limitaciones graves en relación con al acceso, el personal y las cadenas de suministro. Al fortalecer la vigilancia de las epidemias y mantener al mismo tiempo los servicios de salud de urgencia, la OPS contribuyó a preservar las funciones esenciales del sistema de salud en un entorno frágil, a mitigar la morbilidad y la mortalidad evitables, y a fortalecer la capacidad general de Haití para la detección y la respuesta ante emergencias de salud en los grupos poblacionales más vulnerables.