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EOB 2024-2025
Determinantes de la salud y temas transversales
Evaluación de indicadores de resultados intermedios Evaluación de indicadores de resultados inmediatos Presupuesto Aprobado 24-25 US$ M % Fondos disponibles vs. PB

% Fondos de implementación disponibles

18. Determinantes sociales y ambientales
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19. Promoción de la salud y acción intersectorial
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26. Equidad, género, etnicidad y derechos humanos
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Resultados destacados
Adopción fortalecida de enfoques que pueden ampliarse a mayor escala para abordar los determinantes sociales y ambientales de la salud

En el bienio 2024-2025, los países dieron pruebas de la viabilidad y escalabilidad de los enfoques para abordar los determinantes sociales y ambientales de la salud mediante enfoques institucionalizados, orientados a la toma de decisiones y sostenibles. La OPS impulsó la adaptación y la aplicación de un marco operativo para el seguimiento de los determinantes y las políticas relacionadas, centrándose en el fortalecimiento de los sistemas de información que apoyen la toma de decisiones intersectorial, la rendición de cuentas y la acción en todos los niveles de gobernanza.

En la Región Brunca (Costa Rica), se aplicó un marco operativo para los determinantes sociales de la salud en seis áreas de salud y 77 equipos básicos de atención integral de salud. Esto fortaleció la capacidad para actuar sobre los determinantes sociales en coordinación con los gobiernos locales y los actores a nivel territorial. Como resultado directo de esta implementación, la Caja Costarricense de Seguro Social expresó formalmente interés en institucionalizar y ampliar el marco en todo el país, lo que demuestra su viabilidad operativa y su potencial para una adopción más amplia a nivel nacional.

En otros contextos, la OPS proporcionó un liderazgo técnico sostenido para brindar apoyo a las estrategias territoriales de salud en 23 municipios con más de 1,5 millones de habitantes y en 3 capitales con más de 20 millones de habitantes en seis países (Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y Perú). Estas estrategias se adaptaron a las diversas prioridades locales y contextos de gobernanza, lo que reforzó la coordinación y la acción intersectorial. Su escalabilidad se vio reforzada mediante la expansión del Movimiento de Municipios, Ciudades y Comunidades Saludables, que proporciona un marco propicio para institucionalizar la acción local en torno a iniciativas prioritarias de salud pública.

También se abordaron los determinantes ambientales mediante acciones escalables que fortalecieron la resiliencia de los sistemas de salud y redujeron la exposición al riesgo. En el bienio, más de 450 000 personas obtuvieron acceso a una fuente de energía doméstica menos contaminante para cocinar, mientras que la aplicación de herramientas de la OPS relativas a la calidad del aire y la salud urbana en 25 ciudades sirvió de guía para inversiones que mejoraron la calidad del aire, redujeron las emisiones de gases de efecto invernadero, ampliaron los espacios verdes y mejoraron los sistemas de movilidad activa para más de 80 millones de personas. La ampliación del acceso a servicios de suministro de agua y saneamiento gestionados de forma segura permitió que 22 millones de personas adicionales se beneficiaran de una mejora en las condiciones del agua, el saneamiento y la higiene, mientras que entre el 2023 y el 2024 el número de personas que practicaban la defecación al aire libre disminuyó en 1,37 millones.
 

Logros y desafíos por resultado intermedios

El apoyo estratégico y técnico de la Oficina reforzó la capacidad de los países para abordar los determinantes y contribuyó a logros como los siguientes:

  1. Se ha avanzado con enfoques ampliables a mayor escala para abordar los determinantes de la salud. La Oficina logró avances significativos en la adaptación y el establecimiento del marco operativo para el seguimiento de los determinantes sociales de la salud y políticas conexas, con especial atención a la creación de sistemas de información que respalden la toma de decisiones y la rendición de cuentas intersectorial. Esta labor condujo a una adopción demostrable a nivel territorial y nacional en varios países. Por ejemplo, Costa Rica aplicó su estrategia de determinantes con un enfoque territorial, prestando especial atención a la región de Brunca, y fortaleció la acción intersectorial para abordar los determinantes a nivel local. 

  2. Se aplicaron estrategias territoriales en 23 municipios (con más de 1,5 millones de habitantes) y tres ciudades capitales (con más de 20 millones de habitantes) en Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y Perú. Esta ampliación fue posible gracias al Movimiento de Municipios, Ciudades y Comunidades Saludables (véase el resultado intermedio 19), además de la cooperación técnica directa de la Oficina.

  3. Se evaluaron 23 programas nacionales de salud en Brasil, Chile, Colombia, Panamá, Perú, República Bolivariana de Venezuela y Trinidad y Tabago utilizando una herramienta estandarizada con el fin de examinar el diseño de los programas encaminados a alcanzar la salud para todas las personas. En Chile, por ejemplo, esto llevó a la modificación de cinco programas y la adopción de medidas en 12 municipios, con un trayecto claro para una posible ampliación futura.

  4. Más de 450 000 personas obtuvieron acceso a energía doméstica limpia para cocinar, y en 25 ciudades se usaron herramientas para guiar la mejora de la calidad del aire y los sistemas de movilidad activa para más de 80 millones de personas. Se reforzaron las normas en materia de vigilancia de la calidad del aire y la capacidad epidemiológica en 12 países (Bahamas, Belice, Bolivia [Estado Plurinacional de], Colombia, Cuba, El Salvador, México, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay). Se elaboraron planes nacionales de adaptación en materia de salud que incluían evaluaciones de la vulnerabilidad en cinco países (Barbados, Guyana, Jamaica, República Dominicana y San Vicente y las Granadinas).

  5. El acceso ampliado a servicios de agua y saneamiento gestionados de forma segura permitió que 22 millones de personas más se beneficiaran de la mejora de las condiciones de los servicios de agua, saneamiento e higiene, en tanto que 1,37 millones menos de personas practicaron la defecación al aire libre en el 2023 y el 2024. La formulación y ejecución de 35 planes de seguridad del agua y saneamiento, apoyados por la cooperación técnica de la Oficina, beneficiaron a 8 millones de personas al aumentar la resiliencia frente a riesgos ambientales. Además, se elaboraron 16 planes nacionales y 46 planes locales de gestión de desechos de la atención de salud, que condujeron al refuerzo de prácticas seguras en los establecimientos de salud y a la reducción de la contaminación ambiental. 

A pesar de estos logros notables persistieron los siguientes desafíos importantes: 

  1. Los enfoques fragmentados entre áreas técnicas redujeron la eficiencia y la coherencia, debilitaron el paso de las orientaciones normativas a la práctica a nivel de sistemas y destacaron la necesidad de una mejor integración de los determinantes.

  2. La adopción de enfoques intersectoriales fue en gran medida incremental y se concentró en iniciativas especializadas o basadas en proyectos, en lugar de integrarse como capacidad institucionalizada del país.

     

La contribución de la OPS en este ámbito fortaleció la promoción de la salud y la acción intersectorial, incluidos los enfoques de salud en todas las políticas, y facilitó la obtención de logros como los siguientes:

  1. Catorce países establecieron políticas o marcos de promoción de la salud, y siete (Belice, Bolivia [Estado Plurinacional de], Canadá, Costa Rica, Ecuador, Granada y Honduras) incorporaron la promoción de la salud en planes de salud o desarrollo. Basándose en el diálogo subregional y en la creación de capacidad a gran escala (más de 119 000 participantes en un curso del Campus Virtual de Salud Pública), la Oficina brindó apoyo a la institucionalización de la promoción de la salud durante el bienio, en consonancia con la Estrategia y plan de acción sobre promoción de la salud.

  2. Se amplió la colaboración con gobiernos locales por medio del Movimiento de Municipios, Ciudades y Comunidades Saludables, con la participación de más de 4000 autoridades locales de 17 países, 15 redes y 20 ministerios de salud, y la incorporación de 400 ciudades en el 2025 tras un acuerdo formal con Mercociudades. Por ejemplo, Cuba extendió el movimiento a 94 municipios, con lo cual fortaleció la gobernanza intersectorial y la acción local en materia de salud y bienestar.

  3. Se ha avanzado en un marco regional para el seguimiento de la acción intersectorial y la salud en todas las políticas en la Región de las Américas, con indicadores acordados con 10 países. Se consolidó la colaboración regional mediante la formalización de una red de acción intersectorial que reúne a 47 instituciones de 13 países y fortalece el intercambio de conocimientos entre países. 

Sin embargo, los desafíos limitaron la profundidad y la congruencia de la aplicación:

  1. Aunque se ha reconocido la necesidad de interactuar con otros sectores además del sector de la salud —como educación, vivienda, trabajo, protección social, medioambiente y finanzas—, esta colaboración tendió a limitarse a la búsqueda de apoyo puntual para iniciativas impulsadas por el sector de la salud en lugar de una verdadera integración intersectorial. 

  2. En muchos contextos, la promoción de la salud sigue estrechamente centrada en intervenciones individuales y comportamentales, como campañas, que limitan la atención a la promoción de políticas públicas, la gobernanza intersectorial, la participación de la comunidad y la acción sobre los determinantes. 

La OPS se centró en fortalecer la capacidad para abordar las disparidades relacionadas con los temas transversales y contribuyó a logros como los siguientes:

  1. Veintiséis países y territorios mejoraron la capacidad para generar, analizar y usar datos desglosados a fin de orientar medidas específicas para reducir las brechas en la salud e impulsar las prioridades de salud. Se integró una perspectiva de salud para todas las personas en las herramientas de vigilancia y en las orientaciones analíticas para abordar los determinantes, incluidos los desafíos ambientales, como la contaminación del aire, con el propósito de fortalecer la toma de decisiones basadas en la evidencia a fin de reducir las brechas evitables.

  2. Varios países impulsaron enfoques interculturales de los desafíos en el ámbito de la salud, con el apoyo de la Oficina, por medio de productos digitales, orientación técnica, consultas regionales con jóvenes indígenas y capacitación focalizada. En Perú, por ejemplo, se incorporaron los diálogos de saberes en la política de salud y se los puso en práctica por medio de modelos de prestación de servicios, como en el Hospital Atalaya, que mejoraron el acceso y la calidad de la atención para las poblaciones indígenas. Paraguay también adoptó un modelo intercultural de atención, que amplió el acceso a servicios de salud materna, neonatal y familiar para poblaciones indígenas, rurales y fronterizas.

  3. La Región avanzó en relación con la salud en contextos de privación de libertad, basándose en las orientaciones normativas de la OPS (incluidas las directrices para responder a la tuberculosis, la infección por el VIH, las ITS y las hepatitis virales) y en la promoción de la planificación conjunta entre los sectores de la salud y la justicia. En Colombia se introdujo una herramienta especializada en algunos centros de detención seleccionados, entre ellos establecimientos para mujeres, hombres y menores de edad, a fin de evaluar las necesidades en materia de salud y responder a ellas. 

Sin embargo, hubo desafíos que afectaron la aplicación eficaz de los temas transversales, como los siguientes:

  1. Los enfoques aislados para abordar los temas relacionados con este resultado intermedio redujeron la eficiencia y el impacto, algo que se busca abordar en el PE26‑31 con el enfoque integrado para impulsar la salud para todas las personas.

  2. Varios factores políticos y contextuales incidieron en la adopción explícita de enfoques relacionados con las disparidades en algunos contextos.

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* Los países y territorios que no completaron la evaluación o para los que no se alcanzó un consenso sobre los resultados de la misma no se reflejan en las calificaciones finales del indicador.