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EOB 2024-2025
INDICADOR DE IMPACTO
Reducción de las desigualdades en materia de salud dentro de los países

Meta ASSA2030 11.1

Demostrar una marcada reducción en las brechas de la inequidad en la salud, medida mediante cualquiera de los siguientes estratificadores de equidad: lugar de residencia (urbano/rural), raza, etnia,ocupación, género, sexo, edad, educación o situación socioeconómica, utilizando mediciones simples de la desigualdad (brecha absoluta y relativa)

Linea de base
2019
No aplicable
Meta
2025
17 países
Estado
2025
18 países
Clasificación
Alcanzado
Monitoreo de la reducción de las desigualdades dentro de los países

Este indicador a nivel del impacto tuvo un papel fundamental en la visión del Plan Estratégico de la OPS 2020-2025. Al cuantificar las desigualdades sociales en materia de salud y dar seguimiento a los cambios a lo largo del tiempo, proporciona evidencia y brinda apoyo a la rendición de cuentas en el progreso hacia el logro de los objetivos de salud nacionales, regionales y mundiales. El indicador está compuesto por cuatro indicadores indirectos básicos, que corresponden a un grupo de indicadores seleccionados que cubren el curso de vida: mortalidad neonatal, tasa de fecundidad en la adolescencia, incidencia de la tuberculosis y mortalidad prematura por una de las cuatro enfermedades no transmisibles prioritarias. 

La OPS hace el seguimiento de todos los datos disponibles obtenidos de fuentes administrativas y encuestas que están desglosados según las dimensiones habituales de la desigualdad, como ingresos, educación, sexo, lugar de residencia, identidad racial o étnica, y otros estratificadores sociales. Luego calcula una medición resumida estandarizada de la desigualdad en materia de salud: la brecha absoluta, definida como la diferencia aritmética en un indicador indirecto básico entre dos grupos poblacionales socialmente definidos, como los quintiles de ingresos más altos y los de ingresos más bajos, la población rural y la población urbana, o mujeres y hombres. El progreso se evaluó sobre la base de evidencia que indique que hubo una reducción considerable de la brecha absoluta en un indicador indirecto básico entre el año de la línea de base (2019) y los datos más recientes disponibles. Según las especificaciones técnicas del indicador, se considera que las desigualdades en materia de salud dentro de un país han disminuido cuando el país logra reducir la brecha absoluta en cuando menos dos de los cuatro indicadores indirectos básicos. 

Para fines del 2025, 7 países habían demostrado reducciones en las desigualdades en materia de salud dentro del país en 1 indicador indirecto; 11 países, en 2 indicadores indirectos; y 8 países, en 3 indicadores indirectos. Ningún país logró una reducción en los 4 indicadores indirectos. Por lo tanto, considerando que 19 países redujeron las desigualdades en 2 o más indicadores indirectos, la meta de llegar a 17 países fue alcanzada. Este resultado refleja el sólido compromiso de los Estados Miembros con la reducción de las brechas en materia de salud, incluso en el contexto de grandes trastornos como los causados por la pandemia de COVID-19.

Sin embargo, cabe destacar que este indicador refleja solo una parte limitada del panorama regional de la salud. Urge reducir las desigualdades en otras áreas críticas como el acceso a los servicios de salud, la salud mental, las colisiones de tránsito y la discapacidad. Incluso en el caso de los indicadores indirectos, hay poca disponibilidad de datos oportunos y de calidad que estén desglosados según los estratificadores sociales pertinentes, lo que implica que aún no es posible recopilar una parte considerable de la posible evidencia sobre la reducción de desigualdades en materia de salud. También cabe señalar que, en algunos casos, la reducción de la brecha absoluta se debió a una situación indeseable en la que se observaron mejoras en la salud de un grupo social, pero ningún cambio o incluso un deterioro en la del otro. 
A pesar de todo esto, los resultados de este indicador muestran que la Región de las Américas dio pasos importantes hacia la integración del seguimiento de las disparidades en la salud, y hubo cierta evidencia que muestra una reducción de las brechas pese a los trastornos causados por la pandemia de COVID-19. Esta labor puede fortalecerse aún más en el marco del Plan Estratégico de la OPS 2026-2031, en el que se prevé que se seguirá dando seguimiento a este indicador.

Recomendaciones
  1. Mejorar la triangulación de las fuentes de datos, en particular de los principales estratificadores sociales, como riqueza, educación, sexo, residencia en zona urbana o rural, y otros determinantes sociales de la salud.

  2.  Fortalecer los análisis de la situación de salud a nivel subnacional y nacional, y el uso de herramientas analíticas básicas, incluidos enfoques como el análisis de descomposición de la desigualdad, para determinar los principales factores que impulsan las desigualdades en materia de salud y sustentar las intervenciones que abordan los determinantes sociales de la salud.

  3. Institucionalizar el seguimiento de las desigualdades en materia de salud a nivel subnacional y nacional, incluido el seguimiento de los determinantes sociales de la salud.