* Desde la última evaluación, realizada en 2024, se ha dispuesto de información actualizada que ha requerido un cambio en la línea de base.
Este indicador mide el porcentaje de bebés nacidos de madres con VIH que contraen la infección durante el embarazo, el trabajo de parto, el parto o la lactancia. Es una cuantificación importante para dar seguimiento a los avances en la eficacia de los programas de eliminación de la transmisión maternoinfantil, apoyada por la Iniciativa de la OPS para la Eliminación de Enfermedades.
Las tasas de transmisión maternoinfantil en la Región han disminuido desde el año 2000, cuando la tasa era del 31,5% en los bebés nacidos de mujeres con VIH; sin embargo, la tendencia a la baja se ha aplanado desde el 2012. En el 2024, la tasa estimada de transmisión era del 16,3% y se proyectaba que baje al 15,8% para el 2025. Aunque es posible que esta cifra sea una sobreestimación, ya que no refleja los datos más recientes de algunos países que han eliminado la transmisión, la tasa regional de transmisión está muy por encima de la meta del 2% para el 2025. Por lo tanto, se considera que el progreso en este indicador se ha estancado.
No obstante, se lograron grandes avances durante el período 2020-2025, con 12 países y territorios —entre ellos Belice, Brasil, Jamaica y San Vicente y las Granadinas— que validaron o revalidaron la eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH en el bienio 2024 2025. Estos países ofrecen ejemplos regionales importantes para mantener y ampliar a mayor escala las estrategias exitosas.
La transmisión vertical del VIH puede prevenirse mediante estrategias de atención primaria, como la prevención de la infección por el VIH en las mujeres en edad reproductiva, una cobertura alta de atención prenatal de calidad que incluya un tamizaje sistemático y un seguimiento eficaz de las embarazadas seropositivas y de los bebés expuestos.
Eliminar las barreras a realización de pruebas del VIH para todas las mujeres que acuden a servicios de atención prenatal, a fin de garantizar una ampliación de la realización de pruebas, la derivación oportuna al tratamiento cuando sea necesario y medidas para abordar las brechas en el acceso a los servicios.
Fortalecer los sistemas de vigilancia interoperables para posibilitar la notificación a nivel individual de embarazadas con VIH y bebés expuestos al VIH, a fin de reducir la subnotificación y fomentar la revisión sistemática de datos a nivel local para detectar y abordar las brechas en el acceso a los servicios.