* Desde la última evaluación, realizada en 2024, se ha dispuesto de información actualizada que ha requerido un cambio en la línea de base.
El restablecimiento de la transmisión del sarampión en los últimos años plantea desafíos para mantener los objetivos de eliminación de esta enfermedad en la Región de las Américas. Esto pone de relieve la urgente necesidad de restaurar y mantener una alta cobertura de inmunización mediante campañas de vacunación sistemática y de seguimiento, de fortalecer la preparación para brotes y de mantener sistemas de vigilancia sensibles. En este sentido, la restauración y el mantenimiento de la cobertura de inmunización tras las interrupciones relacionadas con la pandemia de COVID 19 fueron resultados importantes obtenidos en el bienio 2024 2025.
Durante el período 2020-2025, la incidencia de sarampión disminuyó drásticamente tras el máximo epidémico de 22,9 casos por millón de habitantes en el 2019: bajó a 8,5 casos por millón en el 2020 y alcanzó un mínimo histórico en el 2023, cuando se notificaron solo 73 casos. En el período inmediatamente posterior a la pandemia, se notificaron relativamente pocos casos confirmados de sarampión (menos de 150), lo cual es probable que refleje la reducción de la movilidad de la población y el cierre de fronteras, que afectaron mucho los viajes internacionales. Sin embargo, el sarampión reapareció en el 2024 y el 2025, lo cual indica una vulnerabilidad renovada a los brotes y desafíos para organizar una respuesta rápida.
Esta tendencia refleja la lentitud de la recuperación de la cobertura de vacunación sistemática con la primera y segunda dosis de vacuna contra el sarampión tras la pandemia de COVID 19, agravada por una cobertura persistentemente subóptima (inferior al 95%) con dos dosis de vacuna contra el sarampión y la rubéola (SR/SPR), brechas acumuladas en la inmunidad y la reticencia a la vacunación en comunidades muy cohesionadas. Además, las brechas en la vigilancia, el retraso en la detección de brotes y el desajuste entre el suministro de vacunas y el riesgo epidemiológico han obstaculizado las medidas de respuesta. En consecuencia, la Región de las Américas ya no puede considerarse libre de sarampión, y este indicador está fuera de curso.
La detección oportuna, la notificación, la investigación y la respuesta rápida en relación con cada caso presunto siguen siendo cruciales para mantener los logros de la eliminación. La capacidad sostenida de laboratorio también es esencial para la confirmación oportuna de casos y el genotipado viral.
Ampliar la prestación de servicios de vacunación por medio de la atención primaria de salud y estimular la demanda mediante una sólida comunicación de riesgos, movilización social y estrategias de participación comunitaria.
Aumentar la cobertura de vacunación con dos dosis al 95% o más, utilizando la microplanificación como metodología básica para reforzar la inmunización sistemática y las actividades de vacunación focalizada.
Documentar la finalización de los brotes de acuerdo con los criterios establecidos por la OPS en el Marco regional para el monitoreo y la reverificación de la eliminación del sarampión, la rubéola y el síndrome de rubéola congénita.
Garantizar una buena vigilancia de laboratorio mediante la asignación de recursos financieros y humanos suficientes.
Mantener existencias suficientes de vacunas contra el sarampión y la rubéola, con dosis adicionales de las vacuas SP/SPR para grupos poblacionales prioritarios y actividades de respuesta ante brotes, y usar los Fondos Rotatorios Regionales para aumentar el acceso.