Este indicador se mide a partir de los datos de resistencia a los antimicrobianos (RAM) en cepas aisladas, recopilados anualmente por medio de la iniciativa de vigilancia reforzada que se lleva a cabo en la Región de las Américas. En el marco de esta iniciativa, coordinada por los puntos focales nacionales para la RAM, los países informan sobre los agentes patógenos resistentes a los carbapenémicos aislados de hemocultivos.
En el caso de este indicador, no hubo suficientes datos para respaldar una evaluación. Los datos regionales fiables sobre las tendencias de la septicemia causada por microorganismos resistentes a los carbapenémicos siguen siendo escasos. La tasa de la línea de base del 2015 era de 1185 infecciones por 1000 pacientes, con una meta para el 2025 de 1067, aunque no hay una estimación regional reciente. A raíz de la ampliación de las redes de vigilancia, ahora participan siete países. En Colombia, la red centinela aumentó de 2 hospitales a 444; sin embargo, la heterogeneidad en la calidad de los datos y en los denominadores dificulta la evaluación de las tendencias regionales.
Las principales limitaciones son la inversión insuficiente en la capacidad de los laboratorios de microbiología para producir datos fiables sobre la RAM, la coordinación y rendición de cuentas desiguales, y la fragmentación de los sistemas de información, que dificulta las vías para pasar de los datos a la acción. La mayor parte de los países han elaborado o actualizado planes de acción nacionales sobre la RAM y han establecido mecanismos de coordinación, aunque menos del 30% cuenta con un presupuesto dedicado a este tema. En el bienio, los países del Caribe recibieron equipamiento de laboratorio y adoptaron métodos de costo bajo para la detección de carbapenemasas en 17 laboratorios de nueve países. La Oficina Sanitaria Panamericana y sus asociados han apoyado actividades de capacitación y aumento de la capacidad, así como iniciativas de la sociedad civil como Comunidades Empoderadas para Abordar la RAM, con el fin de informar acerca del uso responsable de antibióticos y promoverlo.
Institucionalizar vías para usar los datos sobre la RAM en la toma de decisiones e integrar los datos de vigilancia de laboratorio con los sistemas de información clínica y de salud pública.
Fortalecer la coordinación multisectorial y obtener financiamiento sostenible para los planes de acción contra la RAM.
Ampliar y armonizar las redes de laboratorios centinela, a fin de garantizar el acceso a los equipos y reactivos de diagnóstico necesarios, e invertir en el aumento de la capacidad técnica, incluso con el acceso a nuevos sistemas de información.
Armonizar las intervenciones para combatir la RAM con programas más amplios de seguridad sanitaria, prevención y control de infecciones, y eliminación de enfermedades, y fomentar la participación de la sociedad civil y las comunidades en la optimización del uso de los antimicrobianos.