* Desde la última evaluación, realizada en 2024, se ha dispuesto de información actualizada que ha requerido un cambio en la línea de base.
Este indicador es útil para determinar el posible impacto de la atención de salud en la salud de una población, sobre la base del supuesto de que algunas muertes prematuras no ocurrirían si hubiera intervenciones médicas oportunas y eficaces. En otras palabras, las causas de estas muertes se consideran tratables y, por lo tanto, evitables con atención médica adecuada.
Las tendencias regionales a largo plazo de este indicador muestran una reducción general constante del 25% entre el 2000 y el 2018 (el año de base), con una disminución de 121,7 muertes por 100 000 habitantes a 91,8, que equivale a una reducción anual promedio del 1,6%. Sin embargo, esta tendencia se revirtió posteriormente, y la tasa subió a 94,5 en el 2021, el año más reciente sobre el que hay datos, cifra que corresponde a un aumento anual promedio del 1,8%. Se prevé que la tasa baje nuevamente y llegue a 90,0 muertes por 100 000 habitantes para el 2025, muy por encima de la meta de 77,6 para ese año. Por lo tanto, la meta no se alcanzó y el avance está estancado.
La tendencia probablemente refleje las interrupciones en el acceso a los servicios de salud y el deterioro de su calidad durante la pandemia de COVID 19, junto con brechas persistentes en la disponibilidad de servicios y limitaciones de los datos sobre mortalidad y la causa de muerte.
Las principales causas tratables de muerte en la Región son algunas afecciones neonatales y maternas específicas, la tuberculosis, cáncer cervicouterino y de mama, las cardiopatías isquémicas y los accidentes cerebrovasculares. Será esencial abordarlas para mejorar el desempeño de este indicador en el futuro, ya que su seguimiento continúa en el Plan Estratégico de la OPS 2026 2031.
Adoptar enfoques validados por la Oficina Sanitaria Panamericana para estimar los datos de mortalidad en los países a fin de mejorar la capacidad de seguimiento de este indicador.
Invertir en intervenciones críticas de calidad en la atención de salud, especialmente en países con tasas desproporcionadamente altas de mortalidad por causas evitables mediante la atención de salud.
Fortalecer las redes de atención primaria de salud y los sistemas de derivación para reducir los retrasos en el diagnóstico, el tratamiento y la continuidad de la atención, especialmente en los grupos y los territorios que enfrentan las mayores barreras al acceso.