* Desde la última evaluación, realizada en 2024, se ha dispuesto de información actualizada que ha requerido un cambio en la línea de base.
La tasa de mortalidad neonatal mide la probabilidad de que un niño o niña muera en los primeros 28 días de vida y es un importante indicador de la forma en que los sistemas de salud abordan los riesgos relacionados con los determinantes sociales de la salud y la cobertura y calidad de la atención de salud.
La tasa regional disminuyó de 8,0 muertes por 1000 nacidos vivos en el 2017 a 6,9 en el 2024, lo que representa una reducción del 14,1% en ese período. Del 2017 al 2024 se registró una disminución del 2,2% al año en promedio, y se proyectaba que la tasa baje a 6,7 muertes por 1000 nacidos vivos para fines del 2025. Desde una perspectiva regional, estos resultados parecen indicar que se ha alcanzado la meta del Plan Estratégico de la OPS 2020-2025 de 6,9 muertes por 1000 nacidos vivos, lo cual refleja un progreso sostenido en la supervivencia neonatal en toda la Región de las Américas.
A pesar de esta tendencia regional favorable, persisten grandes brechas. El análisis del 2024 indica que 22 países permanecieron por encima de la meta regional para el 2025 (6,9 muertes por 1000 nacidos vivos), mientras que 8 permanecieron por encima de la meta mundial correspondiente (12 muertes por 1000 nacidos vivos), lo cual pone de relieve las persistentes disparidades tanto entre los países como dentro de ellos.
Las causas prevenibles continuaron representando una proporción sustancial de las muertes neonatales, especialmente las complicaciones relacionadas con la prematuridad, las anomalías congénitas, las sepsis e infecciones, y la asfixia perinatal. Estas observaciones apuntan a cuellos de botella en el acceso a atención pregestacional, materna y neonatal de calidad y oportuna, así como a brechas persistentes en los datos desglosados y los datos subnacionales necesarios para guiar medidas focalizadas.
Los países, en colaboración con la Oficina Sanitaria Panamericana y sus asociados, continuaron trabajando para fortalecer las políticas y los servicios de salud materna y neonatal, mejorar la prevención y el manejo de las principales causas de mortalidad neonatal, y fortalecer los marcos de seguimiento para evaluar el progreso y detectar áreas que requieran una acción acelerada. El seguimiento de este indicador continuará en el marco del Plan Estratégico de la OPS 2026 2031.
Fortalecer y ampliar el acceso a atención pregestacional, materna y neonatal de calidad con un enfoque de atención primaria de salud, especialmente durante el embarazo, el parto y el puerperio, prestando atención prioritaria a los países y los grupos poblacionales que sigan estando por encima de la meta.
Intensificar las intervenciones para prevenir las principales causas de mortalidad neonatal, posibilitar su detección temprana y manejarlas eficazmente, en particular las complicaciones relacionadas con la prematuridad, las anomalías congénitas, las sepsis e infecciones, y la asfixia perinatal.
Promover una coordinación sostenida para ampliar la aplicación de estrategias basadas en la evidencia en colaboración con la Oficina y sus asociados, reconociendo que una mayor reducción de la mortalidad neonatal también contribuirá sustancialmente a la disminución de la tasa de mortalidad en menores de 5 años y de la carga de enfermedad y discapacidad relacionada con afecciones neonatales.
Fortalecer los sistemas de información sobre la salud para mejorar la integridad, la calidad, la oportunidad y el desglose de los datos de mortalidad neonatal, a fin de posibilitar intervenciones más focalizadas.