* Desde la última evaluación, realizada en 2024, se ha dispuesto de información actualizada que ha requerido un cambio en la línea de base.
Este indicador mide el número de casos notificados de sífilis en nacidos vivos y muertes fetales (mortinatos) por 1000 nacidos vivos durante un período de 12 meses. Se usa para dar seguimiento a los avances hacia la eliminación de la sífilis congénita en la Región, respaldada por la Iniciativa de la OPS para la Eliminación de Enfermedades.
Desde el 2010, cuando la tasa de incidencia era de 0,8 casos por 1000 nacidos vivos, la incidencia de la sífilis congénita ha aumentado a una tasa anual del 6% en promedio. En el 2024, la tasa regional era de 2,7 casos por 1000 nacidos vivos, superior a la línea de base del 2017 de 2,1 y muy por encima de la meta para el 2025 de 0,5 casos por 1000 nacidos vivos. En general, la mayor prevalencia de sífilis en las mujeres embarazadas y, en consecuencia, la mayor incidencia de sífilis congénita se observa a lo largo de la costa este de América del Sur. Se ha avanzado en los 11 países y territorios del Caribe que han validado o revalidado la eliminación de la transmisión maternoinfantil de la sífilis. No obstante, a nivel regional, se considera que este indicador está fuera de curso.
La transmisión vertical de la sífilis congénita puede prevenirse mediante estrategias de atención primaria, como la prevención de la sífilis en las mujeres en edad reproductiva, una cobertura alta de atención prenatal de calidad que incluya exámenes de detección de la sífilis, y el tratamiento de las mujeres con resultado positivo en las pruebas. Estos enfoques clave deben guiar las intervenciones a medida que continúe el seguimiento del indicador en el Plan Estratégico de la OPS 2026-2031.
Fortalecer la atención prenatal con medidas de prevención, educación, información y tamizaje centradas en las personas, y extender estas medidas a la pareja sexual de las embarazadas.
Integrar y ampliar el acceso al tamizaje, el tratamiento, la confirmación y la notificación de la sífilis en todos los servicios, con un énfasis particular en la atención primaria y los servicios para el VIH y las infecciones de transmisión sexual, los departamentos de urgencias y las unidades ginecológicas, entre otros.
Adoptar normas que permitan que el personal capacitado que no es laboratorista pueda realizar pruebas rápidas de sífilis y pruebas duales de sífilis/VIH fuera del laboratorio.
Eliminar las barreras a las pruebas y los tratamientos oportunos, incluso mediante algoritmos simplificados y una mayor disponibilidad de productos básicos, aprovechando los Fondos Rotatorios Regionales cuando corresponda.
Fortalecer los sistemas de vigilancia interoperables para posibilitar la notificación a nivel individual de los casos de sífilis, usando definiciones de casos más sensibles para las embarazadas y la sífilis congénita, al tiempo que se fortalecen los sistemas de notificación y se integra la vigilancia en la atención primaria y otros servicios de salud para detectar focos, brotes y grupos poblacionales en situación de vulnerabilidad.