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EOB 2024-2025
INDICADOR DE IMPACTO
Tasa de mortalidad atribuida a la contaminación del aire en el hogar y el ambiente

Meta ASSA2030 11.2

Reducir sustancialmente el número de muertes y enfermedades causadas por sustancias químicas peligrosas y la contaminación del aire, el agua y el suelo, especialmente donde los riesgos ambientales estén afectando desproporcionalmente a las poblaciones o comunidades en desventaja 

Linea de base
2019
32.29 muertes por 100 000 habitantes*
Meta
2025
30.7 muertes por 100 000 habitantes*
Estado
2023
29.92 muertes por 100 000 habitantes
Clasificación
Alcanzado
Porcentaje de cambio anual requerido para alcanzar la meta
-0.85%
% de cambio anual registrado según los datos del último año disponibles
-1.91%

* Desde la última evaluación, realizada en 2024, se ha dispuesto de información actualizada que ha requerido un cambio en la línea de base y meta.

Este indicador mide el progreso en la reducción del número de muertes evitables atribuidas a la contaminación del aire en la Región de las Américas. Es un indicador compuesto, que mide las muertes atribuidas al uso de combustibles domésticos contaminantes para cocinar y la exposición a la contaminación del aire en el ambiente. 

Según estimaciones regionales actualizadas, la tasa de mortalidad por contaminación del aire en el hogar y el ambiente en la Región disminuyó de una línea de base de 32,3 muertes por 100 000 habitantes en el 2019 a 29,9 en el 2023, lo que representa una reducción del 7,4% en el período. La reducción promedio anual del 1,9% parece indicar una tasa descendente que concuerda en general con la necesaria para alcanzar la meta de 30,7 muertes por 100 000 habitantes. La tasa proyectada para el 2025 es de 28,1 muertes por 100 000 habitantes. Por lo tanto, este indicador se ha alcanzado.

Esta tendencia favorable concuerda con la disminución continua de la exposición a la contaminación en los hogares. En el período analizado, casi 4 millones de personas obtuvieron acceso a fuentes de energía doméstica limpia. Paralelamente a los esfuerzos más amplios para mejorar la calidad del aire, las concentraciones de materia particulada fina en la Región han disminuido constantemente. 

Con el apoyo de la cooperación técnica de la OPS, Brasil, Chile y Panamá adoptaron normas de calidad del aire basadas en las Directrices mundiales de la OMS sobre la calidad del aire. Guatemala y República Dominicana establecieron nuevas redes de vigilancia de la calidad del aire, y varios países ampliaron su capacidad de vigilancia. También es necesario actuar a nivel subnacional, incluso en las ciudades. En Barranquilla se está construyendo infraestructura para reducir la contaminación del aire, fomentar la actividad física y mitigar los desafíos medioambientales, incluido el cambio climático. La Oficina Sanitaria Panamericana ha colaborado con ciudades y Estados Miembros con el fin de estimar los beneficios de tales intervenciones para la salud, utilizando una herramienta para evaluar el impacto mundial en la salud.

La Región acoge el primer grupo regional de expertos en la herramienta AirQ+, con el cual se ha alcanzado una masa crítica de expertos para propiciar el uso de herramientas de evaluación del impacto en la salud en los procesos de toma de decisiones. Por medio de la Iniciativa de la OPS para la Eliminación de Enfermedades, Colombia, El Salvador y Perú están impulsando medidas encaminadas a eliminar el uso de combustibles contaminantes para cocinar, usando la herramienta mundial de los beneficios de actuar para reducir la contaminación del aire doméstico (BAR-HAP, por su sigla en inglés) en la estimación de los beneficios para la salud.
A pesar de estos avances, persisten importantes cuellos de botella que deberán abordarse a medida que continúe el seguimiento de este indicador en el Plan Estratégico de la OPS 2026 2031. La contaminación del aire sigue siendo un importante riesgo ambiental para la salud en la Región de las Américas y sigue afectando de manera desproporcionada a los grupos poblacionales en situación de vulnerabilidad. La exposición continua a la contaminación del aire en el ambiente en entornos urbanos, el uso persistente de combustibles contaminantes en algunos hogares, las limitaciones de la vigilancia de la calidad del aire, y la escasez de datos oportunos y desglosados sobre la salud y la exposición obstaculizan una adaptación más precisa de las intervenciones y el seguimiento de las disparidades. 

Recomendaciones
  1. Mantener y acelerar la transición hacia la energía doméstica limpia, especialmente en los grupos poblacionales subatendidos y en situación de vulnerabilidad, por medio de iniciativas encaminadas a eliminar el uso de combustibles contaminantes para cocinar y calefaccionar, en consonancia con la Iniciativa para la Eliminación de Enfermedades.

  2. Aplicar la hoja de ruta regional de la OPS sobre la calidad del aire y la salud para impulsar la acción regional con el fin de reducir la carga de enfermedades atribuibles a la contaminación del aire, incluida la integración de medidas para combatir la contaminación del aire con los esfuerzos para abordar los factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles.

  3.  Fortalecer las políticas y normas nacionales y subnacionales en materia de calidad del aire en consonancia con las guías de calidad del aire del 2021, con una mayor integración de consideraciones relativas a la salud en las políticas ambientales, urbanas, de transporte y de energía. 

  4. Aumentar la inversión en sistemas de vigilancia de la calidad del aire y de la salud para mejorar la integridad, la recopilación oportuna y el desglose de los datos sobre exposición y mortalidad, a fin de posibilitar un análisis más sólido y una adaptación más precisa de las intervenciones. 

  5.  Ampliar la cooperación técnica y la acción intersectorial con el fin de aumentar el uso de herramientas de evaluación del impacto en la salud, fortalecer la capacidad institucional y usar la evidencia como base de medidas eficaces para reducir aún más la mortalidad atribuible a la contaminación del aire en el hogar y en el ambiente.