* Desde la última evaluación, realizada en 2024, se ha dispuesto de información actualizada que ha requerido un cambio en la línea de base.
La razón de mortalidad materna es la medición más utilizada en relación con las muertes maternas y una medición del riesgo obstétrico. Es ampliamente reconocida como un indicador más amplio de la salud poblacional, la situación de las mujeres en la sociedad y el funcionamiento de los sistemas de salud, y sigue siendo un punto central de la iniciativa regional sobre Cero Muertes Maternas Prevenibles.
La razón de mortalidad materna en la Región de las Américas aumentó de 56,9 muertes maternas por 100 000 nacidos vivos en el 2015 a 58,5 en el 2023, lo cual representa un incremento del 2,8% en ese período. Se proyectaba que la tasa llegue a 56,8 muertes por 100 000 nacidos vivos para el 2025. Aunque la tendencia ha comenzado a volver a la trayectoria anterior a la pandemia, hubo un marcado deterioro durante el período de la COVID 19, con un máximo de 106,8 muertes por 100 000 nacidos vivos en el 2021. A pesar de la recuperación posterior, no se alcanzó la meta regional, y el avance se ha estancado.
La tendencia refleja los efectos combinados de las interrupciones relacionadas con la pandemia en los servicios de salud esenciales, el retraso en el acceso a la atención prenatal y durante el parto, y las debilidades estructurales de larga data en la organización, la calidad y la cobertura de los servicios de salud materna, incluido el acceso a anticonceptivos modernos. Entre los cuellos de botella persistentes cabe señalar la priorización insuficiente de la salud materna en los sistemas de salud, la disponibilidad desigual de atención especializada y de servicios obstétricos de urgencia, el desabastecimiento de insumos esenciales y la focalización inadecuada en grupos y territorios en situación de mayor vulnerabilidad. Persisten grandes brechas en los datos, especialmente en lo que se refiere a su recopilación oportuna, integridad y desglose a nivel subnacional necesarios para guiar medidas correctivas urgentes.
A pesar de la tendencia adversa observada en la Región, la razón de mortalidad materna ha disminuido desde el 2022 en 10 de los 12 países priorizados por la OPS para la acción gracias a la coordinación institucional y la cooperación técnica acelerada. En toda la Región, los países, junto con la Oficina Sanitaria Panamericana y sus asociados, han seguido trabajando para reducir la mortalidad materna con el fortalecimiento de las políticas de salud materna, la mejora del uso de datos nacionales y subnacionales para focalizar las intervenciones, la promoción de respuestas territoriales integradas fundamentadas en análisis de georreferenciación y el apoyo a la aplicación de enfoques basados en la evidencia para prevenir muertes maternas evitables. Aunque esta labor ha ayudado a mantener el impulso en torno a la agenda de salud materna, los avances han sido insuficientes para compensar los retrocesos relacionados con la pandemia y acelerar el descenso necesario para alcanzar las metas regionales para el 2025 y el 2030. Dado que el seguimiento de este indicador continuará con el Plan Estratégico de la OPS 2026 2031, seguirá siendo crucial abordar los desafíos de larga data y acelerar la labor.
Reposicionar la salud materna como prioridad central del sistema de salud, con compromisos políticos, financieros y operacionales explícitos para reducir las muertes maternas prevenibles, especialmente en los grupos y territorios que enfrentan el mayor riesgo.
Fortalecer el proceso continuo de la atención materna garantizando el acceso oportuno a una atención prenatal de calidad, la presencia de personal calificado para atender el parto, la atención obstétrica y neonatal de urgencia, la existencia de sistemas de derivación, el suministro adecuado de sangre, la anticoncepción inmediata tras el embarazo —incluida la anticoncepción reversible de acción prolongada— y el seguimiento en el puerperio, incluso en situaciones de emergencia de salud pública y otras interrupciones de los servicios.
Usar datos nacionales y subnacionales para detectar y abordar zonas de alta carga, grupos poblacionales en situaciones de vulnerabilidad y cuellos de botella en la prestación de servicios, incluidas las brechas en la compra de insumos esenciales que salvan vidas.
Mejorar los sistemas de vigilancia y respuesta en el ámbito de la mortalidad materna, con una mejor determinación de las causas de muerte, una notificación más oportuna y completa, la revisión confidencial de las muertes maternas y una mayor capacidad institucional para que las conclusiones conduzcan a medidas correctivas y a la rendición de cuentas.